La Paz de no esperar

Hoy he estado escuchando el sonido impresionante de la berrea.Cuando los machos pugnan entre sí para quedarse con el favor de las hembras. Sus luchas son violentas enzarzando sus enormes cornamentas.Pretenden ser los más fuertes para tener los hijos más fuertes.

Los berridos no cesaban y en medio de toda esta vorágine, me ha salido al camino un joven macho que aún no compite .Me ha mirado con sosiego ,sin alterarse y calladamente se ha acercado a beber agua del embalse cercano.

Era La Paz del que nada espera , del que disfruta el momento,del que no compite, del que se mantiene al margen de los enfrentamientos

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